Hoy sentía que hay una verdad muy grande en lo que no está dicho. En lo que no te dicen ni te dices. Por miedo, por tabú, porque tuerce los planes del dictado de la mente… Gracias al focusing, llegas a darte cuenta de cómo el cuerpo alberga y grita, si le escuchas, las huellas emocionales de las vivencias, sensaciones cambiantes y muy vivas. Aquello que quizás no dirás ni te dirás, y que te da miedo transitar. Y que son verdades como puños que te actualizan y refrescan, aliadas puestas en la proa de tu barco para seguir recorriendo un camino hacia la transparencia en tus actos y decisiones, en tus emociones, en tu escucha hacia todo ello y hacia los demás, sabiendo que es fácil volver a caer en el terreno pantanoso de la mente.  
Trabajar en la escucha y enfoque con las actitudes de amor incondicional y empatía, y la congruencia en el reconocimiento de si escuchamos con el filtro de nuestras creencias mentales y de nuestras propias emociones, para no confundirnos, ha sido últimamente muy revelador. Estar aprendiendo la escucha de estas sensaciones es realmente balsámico.